Estoy tratando de hacer un post en Linkedin y miro lo que hay para inspirarme. A lo largo de un mes hago diferentes actividades relacionades con mi empresa, con la formación, con el asesoramiento.
“Piensa Georgina, algo tienes que contar, ¡tienes mucho que contar!”
Y no sé qué elegir, no tengo claro qué me interesa destacar, tengo dudas sobre qué construir mi imagen en esta red social dónde todo es muy bonito, muy profesional, pero… ¿es real?
Es real! Claro que lo es, pero es sincero? Es honesto? Hasta qué punto es honesto un post escrito con IA? Es fácil, es practico, pero… ¿honesto?
Estamos en medio de una revolución, la IA está revolucionando nuestras vidas y en medio de esta revolución pienso que las publicaciones en Redes Sociales pierden de manera acelerada el sentido, la originalidad. En Linkedin todas las publicaciones están bien escritas, sin imperfecciones, todos tienen su introducción perfecta, su pregunta inicial, sus emojis perfectos, captando la idea, trabajando el storytelling, PER-FEC-TOS.
Pero a mí no me gustan estos posts porque no me permiten captar la esencia de cada uno. No me encaja lo que leo con lo que conozco. Muchas veces, incluso, las respuestas están hechas con IA. ¿Entonces, a qué estamos jugando?
Estamos en una rueda en la que debemos publicar en Linkedin para tener visibilidad, porque lo tenemos que hacer, porque debemos construir nuestra marca personal y al final, me desmotivo porque no siento que nadie me vaya a leer, porque va a merecer la pena escribir esto?
Creo que esta es la razón por la que insisto en tener un blog, un espacio en el que escribo poco, pero escribo yo. Un espacio que no quiero posicionar a toda costa, un espacio en el que pongo títulos sin palabras clave y escribo textos sin fijarme en la extensión con la esperanza de ser verdaderamente honesta en un entorno dónde cada vez es más difícil captar la realidad.