Como ya he comentado en este blog, aparte de Milimetric Marketing, también hago formación para diferentes instituciones. En muchas ocasiones hago un pequeño módulo de pocas horas en las que doy las claves de las diferentes acciones de Marketing Digital con las que una emprendedora o emprendedor puede contar para arrancar su proyecto.

Es muy curioso como hay algo que se repite en muchos de estos cursos, cuando estoy comentando cómo funciona la publicidad en Redes Sociales o hablamos de cómo deberíamos enfocar el mundo del Email Marketing. Y es que las alumnas no pueden evitar decir lo que piensan “como usuarias” y por mucho que sean herramientas que funcionan, no les gusta el abuso que muchas empresas hacen con sus datos. ¿Dónde está el límite?

Justo el viernes pasado, gracias a un comentario de una de las alumnas, rescaté el concepto de «Permission Marketing» y cuando terminé la clase pensé: ya tengo tema para el artículo de esta semana 😊 Así que… ¡Vamos allá! (Y gracias a las alumnas por la inspiración) 😊

¿Qué es el Permission Marketing?

Este concepto fue creado por Seth Godin en el 1999 y hablaba de esta idea en su libro «Permission Marketing: Turning Strangers Into Customers«. En este libro habla de cómo hay que pasar a un tipo de marketing que evite saturar a los usuarios con demasiada información y con interrupciones. Hay que substituirlo por un tipo de marketing que impacte a los usuarios porque ellos quieren, porque están dando su permiso.

Es curioso pensar que ya hace 20 años de esto y que el autor estaba pensando en las interrupciones que genera un anuncio de la televisión, de las llamadas de telemarketing inesperadas. Este libro también salió en un contexto en el que Internet abría las puertas a otro tipo diferente de Marketing, mucho más respetuosos con el usuario. Y en este punto… ¡La reflexión está servida!

Conceptos del Siglo pasado…

20 años después hemos convertido internet en un espacio en el que muchas acciones publicitarias saturan igual o más que la televisión a muchos de los usuarios. La diferencia es que ahora tenemos la tecnología que nos permite impactar a los usuarios sólo, si quieren que les impactemos.

Podemos (¡y debemos por la RPGD!) mandar emails, sólo a aquellos que nos dan permiso. Además, sabemos que todo aquello que hacemos con el permiso de nuestros clientes o potenciales clientes es, siempre, mucho más efectivo: es información que esperan, que permite establecer una relación de confianza y es relevante para el cliente o futuro cliente porqué ya nos ha dicho que está interesada en esta información.

Así que respetar al usuario puede llevarnos a conseguir una relación de confianza que, a la larga, seguro que nos aportará una mejor reputación, unos clientes más fieles y en consecuencia, unos mejores resultados.

¿Y vosotros qué opináis?

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